Abr/23
2011

Según el Calendario del Largo Conteo Maya, el 21 de diciembre de 2012 es el fin de esta civilización humana. Los seres humanos entrarán en una nueva civilización, la cual no tiene ninguna relación con la presente. La gente maya no mencionó la causa. Una cosa es clara: el último día no significará el arribo de ninguna calamidad; en vez de esto, implica una completa nueva conciencia cósmica y una transición espiritual hacia la nueva civilización.

La gente maya no tenía la tecnología avanzada que tenemos hoy, pero eran sorprendentemente expertos en astrología y matemática. Además, había muchos acertijos sin resolver. Ellos tenían avanzados sistemas de rutas, pero no usaban ruedas. Por lo tanto, ellos no tenían que criar ganado y caballos. Sin embargo, conocían cómo fabricar ruedas, ya que después se descubrió que los mayas usaban ruedas para hacer juguetes para sus niños.

Ellos ornamentaban la puerta del templo lunar con imágenes del lado oscuro de la Luna. Al principio los científicos estaban confundidos por los patrones, pero luego descubrieron que el patrón era el del lado no visible de la Luna, ¿cómo pudieron verlo los mayas? La Luna siempre encara a la Tierra con un solo lado. Quizás debido a su sabiduría única otorgada por su conciencia cósmica, los mayas tenían su propio sistema de cultivación o elevación espiritual. Los mayas desaparecieron en la cúspide de su civilización. La gente de tiempos posteriores no fue capaz de descifrar la razón, incluso luego de exhaustivos análisis.

En el año 1521, los invasores españoles encontraron una ciudad vacía dejada por los mayas. Los españoles destruyeron la mayoría de los documentos escritos por esa civilización. Los tres libros que permanecieron no son suficientes para decodificar su cultura. Aunque los mayas desaparecieron hace un largo tiempo atrás, el Calendario del Largo Conteo permaneció. Éste predice el final de la actual civilización – 21 de diciembre de 2012. ¿A quién dejaron esta profecía?

Según el Calendario del Largo Conteo Maya, el 21 de diciembre de 2012 es el último día del decimotercer Baktun. Los mayas registraron esta fecha como 13.0.0.0.0. Echemos primero una mirada al método de conteo de los mayas:

Numero de días: Término

1: Kin (día)

20: Unial (el 20 es un número clave en el calendario maya)

360: Tun

7.200: Katun

144.000: Baktun

Este mecanismo representa en forma esquemática el calendario maya constituido de 365 días y 18 meses.
Este mecanismo representa en forma esquemática el calendario maya constituido de 365 días y 18 meses.
Por ejemplo, 6.19.19.0.0 es igual a 6 baktun, 19 katun, 19 tun, 0 unial y 0 kin. El total es 6x144.000; 19x7.200; 19x360 = 1.007.640 días. 13.0.0.0.0 es igual a 13x144.000 = 1.872.000 días, unos 5.125,36 años. Según J. Eric S. Thompson, el número maya 0.0.0.0.0 es equivalente al día juliano número 584.283, es decir, 11 de agosto de 3114 a.C. Entonces, 13.0.0.0.0 son 5.125 años después de esa fecha, o sea, el 21 de diciembre de 2012.

Dado que los mayas eran expertos observadores del cielo, los eruditos de esa civilización estudiaron el cielo futuro para el 21 de diciembre de 2012 y se dieron cuenta de la razón por la que los mayas determinaron este día como el último. Este día será un solsticio de invierno. El sol se superpondrá exactamente con el punto de intersección de la eclíptica de la Vía Láctea y el ecuador.

En este punto, el sol estará ubicado en la grieta de la Vía Láctea. O la vía Láctea se “sentará” sobre la Tierra. Será casi como abrir una puerta al Cielo para la Tierra.

En el año 755 d.C. un monje maya predijo que luego de 1991 ocurrirían dos grandes eventos: la conciencia cósmica de los seres humanos y la purificación y regeneración de la Tierra. De hecho, los mayas llamaron a los 20 años del 13er Baktun (de 1992 hasta 2012) el periodo de “la regeneración de la Tierra” o la “purificación de la Tierra”.

A menudo vemos pistas sobre el futuro en los lugares menos esperados. La gente simplemente las ignora. Existe una profecía similar en el reverso de un billete de un dólar. Uno de los sellos es una pirámide. Esta pirámide tiene 13 capas. En la cúspide de la pirámide de 13 capas, hay un ojo brillante de sabiduría. (El diseño inicial tenía una palmera.) Esto implica el despertar de los seres humanos luego del 13er Baktun. “Annuite coeptis” significa que los dioses están cuidando de nuestro comportamiento. “Novus Ordo Seclorum” significa el nuevo orden en la nueva era.

Hoy en día vivimos en una era materialista. La gente moderna se preocupa por el dinero, la belleza, los deseos, el placer, el logro, el poder y el estrato social más que cualquier otra cosa. La gente que no está interesada en estas cosas tiene que luchar contra la sucia corriente de la vida. El colapso mental debido a estos valores modernos es común. La gente se vuelve cada vez más indiferente a la maldad, la violencia, las guerras, los desastres, las plagas, la hambruna, el terrorismo y a la locura de la sociedad. Poca gente se da cuenta de que la sociedad está dirigiéndose hacia la autodestrucción.

En tal sociedad, ¿qué fuerza puede purificar la Tierra? Definitivamente no será el control forzado de las leyes del gobierno. Porque las leyes son escritas por la gente; las leyes están condenadas a tener fisuras. Los violadores pueden evadir el castigo por medio del estatus, de las relaciones o el dinero. Además, las leyes sólo pueden castigar el comportamiento que es visto por otros; no pueden restringir el corazón de la gente.

Entonces, la fuerza detrás del regreso a la moralidad debe provenir del despertar de la gente. Específicamente, la gente debe reflexionar sobre sí misma. Y debe haber un cierto número de ellos. Pero no es sencillo reflexionar en esta sociedad llena de tentaciones y presiones. ¡Ni pensar en conseguir que un gran número de gente reflexione sobre sí misma! Si sólo unas pocas personas se examinaran, el impacto sería muy limitado. Esto podría purificar a algunos individuos, pero no a la Tierra.

Según el calendario maya, el año 1992 es el primero de los 20 años en el 13er baktun. (20 años es un unial. El calendario maya llama a los últimos 20 años “el periodo de purificación de la Tierra”). Entre los principales eventos en los pasados 10 años, sólo el surgimiento de Falun Dafa, con sus principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia, puede ser considerado como adecuado para purificar la Tierra. Y 1992 fue el primer año que el Sr. Li Hongzhi presentó Falun Dafa al público. En los cortos siete años desde 1992 hasta 1999, los cultivadores en China alcanzaron el número total de cien millones.

El Sr. Li Hongzhi ayudó a muchos cultivadores a atravesar la sociedad llena de tentaciones, les enseñó cómo reflexionar sobre sí mismos. Es equivalente a “examinarse a sí mismo” en la terminología de los cultivadores. Millones de personas, mejorándose a sí mismas hacia la compasión, pueden ser consideradas como evidencia de la “purificación de la Tierra”.

En julio de 1999, el régimen de Jiang Zemin comenzó su brutal persecución. Este evento pareció ser coincidente, pero fue inevitable desde el punto de vista de la historia. La ocurrencia de este incidente probó la profecía de Nostradamus. Nostradamus predijo en su libro de profecías “Centurias”, que un gran evento ocurriría en julio de 1999: el gran rey del terror descendería sobre la Tierra. Este evento fue un hito muy importante. Marcó el inicio de una batalla entre lo recto y lo perverso. La mayoría de sus profecías no son claras en términos de tiempo. Sin embargo, para este evento, él escribió el momento exacto: año 1999, séptimo mes.

Los mayas predijeron miles de años atrás según su lectura de los objetos celestiales: la gente que ha despertado completará la sagrada misión de la “purificación de la Tierra”. Según ellos, el 21 de diciembre de 2012, los seres humanos entrarán en una nueva civilización. Para entonces, todos habrán tenido sus oportunidades, quizás más de una, para reflexionar sobre sí mismos y formar sus propios juicios.

 

¿EL DIA DEL JUICIO FINAL LLEGARA?
May/20
2011

El Día del Juicio Final está cerca. Harold Camping, de 89 años, ya había hecho la fallida predicción de que Jesucristo volvería a la Tierra en 1994. Pero el líder de la red de radio cristianas Family Stations asegura que un terremoto sacudirá la Tierra el 21 de mayo, llevándose a los verdaderos creyentes al paraíso y dejando que los demás sean engullidos por la destrucción del mundo durante unos pocos meses.

'Sabemos sin lugar a duda que va a suceder', dijo Camping, cuyas emisiones de Family Radio se hacen en más de 30 idiomas y en EEUU y en emisoras internacionales. Sus seguidores han colocado unos 2.200 carteles del inminente apocalipsis por todo Estados Unidos, y docenas de seguidores cruzan el país para difundir la noticia.

Hay voluntarios que han repartido panfletos advirtiendo del 21 de mayo en lugares tan lejanos como Filipinas, diciéndole a la gente que Dios ha dejado claros signos de que el mundo está llegando a su fin.

Camping, un ingeniero civil que dirigía su propio negocio de construcción antes de convertirse al evangelismo, dijo que planeaba pasar el 21 de mayo con su mujer viendo el desarrollo del apocalipsis. 'Probablemente intentaré estar muy cerca de una radio o televisión o algo', dijo. 'Me interesará lo que esté pasando en el otro lado del mundo cuando esto empiece'.

Igual que su última predicción, la fecha del juicio final de Camping está basada en su interpretación de la Biblia y una cronología que data de antiguos sucesos, como el diluvio bíblico al que sobrevivió Noé. El pronunciamiento de Camping sobre una fecha concreta para el apocalipsis le sitúa fuera de la corriente principal cristiana. Pero su argumentación de que las almas de los creyentes abandonarán sus cuerpos y entrarán en el paraíso en éxtasis es un dogma central en muchas iglesias cristianas.

Stephen O'Leary, experto en comunicación religiosa en la Universidad del Sur de California, dice que la idea del éxtasis apareció en las enseñanzas cristianas a partir del siglo XIX. 'Es muy atractivo para la gente', aseguró Bárbara Rossing, profesora de Nuevo Testamento en la Escuela Luterana de Teología de Chicago, que habla de 'una enorme industria de la profecía del fin de los tiempos', incluyendo libros, videojuegos, juegos de mesa y mucho más.

Tom Evans, un portavoz de Camping, dijo que al menos varias decenas de miles de personas escuchan el mensaje de Family Radio. Una de esas personas es Allison Warden, de 29 años y procedente de Raleigh, Carolina del Norte, que trabajó recientemente en el departamento de personal de una empresa de Ohio y ahora lleva la página web del fin de los tiempos Wecanknow.com. 'Mi jefe no está de acuerdo con esto, pero ha sido muy comprensivo', dijo. 'Cree que la semana que viene volveré al trabajo con normalidad'.

¿EL DIA DEL JUICIO FINAL LLEGARA?
Ene/20
2011

Así se titula uno de los capítulos del libro bestseller del Papa Juan Pablo II, "Cruzando el Umbral de la Esperanza". Es la estimulante pregunta que le hace el Periodista Vittorio Messori. "El Paraíso, el Purgatorio y el Infierno ¿todavía existen? ¿Por qué tantos hombres de la Iglesia nos comentan continuamente la actualidad y ya casi no nos hablan de la eternidad?".

El Papa comienza su respuesta refiriendo al Periodista a un Capítulo de la Declaración Lumen Gentium del Concilio Vaticano II (ver más adelante). Pero le dice: "Usted muestra que en la práctica pastoral este planteamiento en cierta manera se ha perdido, y tengo que reconocer que, en eso, tiene usted algo de razón".

"Recordemos que, en tiempos aún no muy lejanos, en las prédicas de los retiros o de las misiones, los novísimos (muerte, juicio, infierno, gloria y purgatorio) constituían siempre un tema fijo del programa de meditación, y los predicadores sabían hablar de eso de una manera eficaz y sugestiva. ¡Cuántas personas fueron llevadas a la conversión y a la confesión por estas prédicas y reflexiones sobre las cosas últimas!".

"Además, hay que reconocerlo, ese estilo pastoral era profundamente personal: 'Acuérdate de que al fin te presentarás ante Dios con toda tu vida, que ante Su tribunal te harás responsable de todos tus actos, que serás juzgado no sólo por tus actos y palabras, sino también por tus pensamientos, incluso los más secretos'. Se puede decir que tales prédicas, perfectamente adecuadas al contenido de la Revelación del Antiguo y del Nuevo Testamento, penetraban profundamente en el mundo íntimo del hombre. Sacudían su conciencia, le hacían caer de rodillas, le llevaban al confesionario, producían en él una profunda acción salvífica" (JP II, Cruzando el Umbral de la Esperanza, 1994).

Como vemos por la respuesta del Papa Juan Pablo II, la pregunta del Periodista Messori es muy pertinente. Entre los predicadores de las cosas últimas han habido muchos Santos. Por ejemplo, San Vicente Ferrer, a fines del siglo XIX tomó el tema del Juicio Final como centro de su predicación y con ello conmovió a Europa entera. San Roberto Belarmino, Doctor de la Iglesia, a mediados del siglo XVI predicaba también en Europa sobre el final y sus predicaciones fueron recogidas por escrito en un libro titulado     "Las últimas cuatro cosas: muerte, juicio, cielo e infierno".

Para ver el tipo de predicación usada, he aquí un extracto del libro Preparación para la muerte, cuyo autor es San Alfonso María de Ligorio: "Mas ya comienza el Juicio, se abren los procesos, que serán la conciencia de cada uno. Sentóse a juzgar -dice Daniel- y se abrieron los libros (Dn. 7, 10) ... Testigo será, finalmente el mismo Juez, que ha presenciado todos los ultrajes que le ha hecho el pecador. Yo soy Juez y también testigo, dice el Señor (Jer. 29, 23). Y San Pablo añade que el Señor en aquel momento sacará a la luz las cosas escondidas en las tinieblas (1 Cor. 4, 5). Hará público delante de todos los hombres los pecados de los condenados, aun los más secretos y vergonzosos

... Descubriré tus infamias ante tu misma cara (Nah. 3, 5). Opina el Maestro de las Sentencias (Pedro Lombardo, siglo XII) y con él otros teólogos, que los pecados de los elegidos no serán entonces declarados, sino que permanecerán ocultos, como dice David: "Bienaventurados aquéllos cuyas iniquidades han sido perdonadas y cuyos pecados han sido encubiertos (Sal. 31, 1)".

El autor de Imitación de Cristo trata así el tema del Juicio: "Mira al fin en todas las cosas, y de qué suerte estarás delante de aquel Juez justísimo, al cual no hay cosa encubierta, ni se amansa con dádivas, ni admite excusas, sino que juzgará justísimamente. ¡Oh ignorante y miserable pecador! ¿Qué responderás a Dios, que sabe todas tus maldades?".

El Concilio Vaticano II (1960-1965) no se queda atrás al tocar las realidades últimas. La cita que el Papa mencionaba a Messori se titula Indole Escatológica de la Iglesia Peregrinante y su unión con la Iglesia Celestial (LG 48). De este capítulo extraemos algunas líneas: "La Iglesia ... no alcanzará su consumada plenitud sino en la gloria celeste, cuando llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas (cr. Hech. 3, 21) y cuando, junto con el género humano, también la creación entera ... será perfectamente renovada en Cristo (cf. Ef. 1, 10; Col. 1, 20; 2 Pe. 3, 10-13) ... Y como no sabemos ni el día ni la hora, es necesario, según la amonestación del Señor que velemos constantemente, para que, terminado el único plazo de nuestra vida terrena (cf. Heb. 9, 27), merezcamos entrar con El a las bodas y ser contados entre los elegidos (cf. Mt. 25, 31-46), y no se nos mande, como a siervos malos y perezosos (cf. Mt. 25, 26), ir al fuego eterno (cf. Mt. 25, 41) a las tinieblas exteriores, donde habrá llanto y rechinar de dientes (Mt. 22, 13 y 25, 30). Pues antes de reinar con Cristo glorioso, todos debemos comparecer ante el Tribunal de Cristo para dar cuenta cada uno de las obras buenas o malas que haya hecho en su vida mortal (2 Cor. 5, 10); y al fin del mundo saldrán los que obraron el bien para la resurrección de vida; los que obraron mal para la resurrección de condenación (Jn. 5, 29; cf. t. 25, 46)".

Sin embargo, a pesar de lo claro que ha sido el último Concilio con respecto de las cosas últimas, el Papa Juan Pablo no dudaba en afirmar lo siguiente: "El hombre de la civilización actual se ha hecho poco sensible a las 'cosas últimas' ... La escatología se ha convertido, en cierto modo, en algo extraño al hombre contemporáneo". Por lo que responde de la siguiente manera al Periodista Messori: "Reconociendo las buenas razones de su pregunta, hay que responder honestamente que sí: el hombre en una cierta medida está perdido, se han perdido también los predicadores, los catequistas, los educadores, porque han perdido el coraje de 'amenazar con el infierno'. Y quizá hasta quien los escuche haya dejado de tenerle miedo". (JP II, Cruzando el Umbral de la Esperanza, 1994).

¿Estamos perdidos?

Con todo lo expuesto a lo largo de estos capítulos, hemos tratado de dar a nuestra vida en la tierra su justa significación y su justa medida para no "estar perdidos" ni en el tiempo, ni en el espacio. Decíamos en uno de los capítulos iniciales que los hombres y mujeres de hoy parecemos andar por esta vida sin rumbo y sin medida del tiempo, ya que no sabemos hacia dónde vamos al final de esta vida en la tierra y, además, no sabemos medir el tiempo de aquí con reloj de eternidad.

En efecto, la vida en la tierra es sólo una preparación para la otra Vida, la que nos espera después. Y esa preparación es muy corta, cortísima, si la comparamos con la medida de la eternidad, la cual es infinita. Y como preparación que es esta vida, debe servirnos justamente para eso: para prepararnos. Y estar preparados significa, como decía San Francisco de Sales: vivir cada día como si fuera el último día de nuestra vida en la tierra. Pensar que en cualquier momento de cualquier día, puede sobrevenirnos el final: el momento de presentarnos ante Dios a dar cuenta de los pensamientos, palabras, obras y omisiones que tuvimos durante nuestra vida aquí en la tierra.

Nuestra esperanza es llegar al Cielo y a la resurrección para la Vida, prometida por Cristo para aquéllos que le amen y hagan la Voluntad del Padre. Debemos, entonces, vivir cada día haciéndonos merecedores de esa esperanza de Cielo y de resurrección, de manera que cuando nos llegue el día más importante de nuestra vida -aquél de nuestro encuentro definitivo con el Señor- podamos ser contados entre sus elegidos.

Que así sea.

¿EL DIA DEL JUICIO FINAL LLEGARA?
Dic/23
2010

De acuerdo a estas citas sabemos que:

  1. Cristo vendrá con gran poder y gloria, en todo el esplendor de su divinidad.

  2. Cristo glorioso será precedido de una cruz en el Cielo (la señal del Hijo del Hombre).

  3. Vendrá acompañado de los Angeles.

  4. Con su omnipresencia, todos los resucitados, de todas las naciones estarán ante Cristo Juez. Comparecerán ante el Tribunal de Dios todos los seres humanos, sin excepción, para recibir la recompensa o el castigo que cada uno merezca. En el Juicio Final vendrá a conocerse la obra de cada uno, tanto lo bueno, como lo malo, y aun lo oculto.

  5. Ya resucitados todos, Cristo separará a los salvados de los condenados.

En una de sus Catequesis el Papa Juan Pablo II trató el tema del Juicio Final y en ella afronta la aparente dicotomía entre “Juicio” y “Misericordia”, asegurándonos que son la misma cosa. Nos recordaba que Dios no envió su Hijo al mundo para condenarlo, sino más bien para salvarlo (Jn. 3, 17). (JP II, 7-7-99)

¿Quién se salvará? Aquél que tiene fe en Jesucristo, nos dice el Evangelio. Pero tener fe en Jesucristo no significa solamente creer en El, sino que es indispensable vivir de acuerdo a esa fe; es decir, siguiendo a Cristo en hacer la Voluntad del Padre. Para los que así hayan actuado, no habrá condenación, pues aunque todos estábamos condenados por el pecado de los primeros seres humanos, al cual hemos añadido nuestros propios pecados, Jesús, Hijo de Dios, vino a hacer justicia, una justicia que nos salva, en vez de condenarnos, una justicia que -como lo indica la misma palabra- nos “justifica”.

Por eso el Papa Juan Pablo II, aseguraba: “Sólo quien haya rechazado la salvación ofrecida por Dios con su misericordia ilimitada, se encontrará condenado, porque se habrá condenado a sí mismo”. (JP II, 7-7-99)

Aludía también el Papa Juan Pablo II a “la dificultad de encontrar justicia en los hombres y en sus instituciones”, por lo que en la Biblia se muestra que “la justicia sólo se realizará plenamente en el futuro” por parte del Hijo de Dios. Y así, “el triunfo de los justos se transformará en pánico y en asombro para los impíos”(JP II, 7-7-99). El Papa se refería, sin duda, a los siguientes textos bíblicos:

“Al tiempo de dar cuenta de sus pecados, irán acobardados ... Pero el justo se presentará con gran confianza, en presencia de los que le hicieron sufrir y se burlaron de sus penas. Al verlo, comenzarán a temblar de tanto miedo, asombrados por la salvación inesperada del justo, y dirán lamentándose y gimiendo angustiados: Este es aquél del que nos burlábamos, al que insultábamos con nuestras ironías. Su vida nos parecía una tontería y su muerte una humillación. ¿Cómo puede ahora estar entre los hijos de Dios y tener herencia entre los santos? Es cierto que perdimos el camino de la verdad. El espíritu de justicia no fue nuestra luz; el sol verdadero no nos iluminó ... No fuimos capaces de conocer el camino del Señor. ¿De qué nos sirvió nuestro orgullo? ¿Qué provecho sacamos de tanta riqueza y vanidad? ...” (Sb. 4, 20 - 5, 23)

“Ustedes me han ofendido con sus palabras, dice el Señor, y todavía preguntan: `¿Qué hemos hecho contra Ti?' He aquí lo que han dicho: `No vale la pena servir a Dios. Qué ganamos con guardar los mandamientos o con hacer penitencia ante el Señor de los Ejércitos? Más bien tenemos que felicitar a los soberbios, pues hacen el mal y prosperan, provocan a Dios y escapan sin castigo'”. Entonces, los que temen al Señor hablaron unos con otros. Y el Señor puso atención y escuchó lo que decían y se escribió ante El un libro en el que están registradas las obras y los nombres de los que temen al Señor y lo honran. `El día que Yo actúe', dice el Señor de los Ejércitos, `ellos serán mi propiedad personal y yo seré indulgente con ellos, como un padre es indulgente con el hijo que lo obedece. Entonces verán la diferencia entre los buenos y los malos, entre los que obedecen a Dios y los que no lo obedecen. Ya viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja. El día que viene los consumirá', dice el Señor de los Ejércitos, `hasta no dejarles ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el Sol de Justicia, que les traerá la salvación en sus rayos” (Mlq. 3, 13-20).

Es decir, el Juicio Final dará a conocer la Sabiduría y la Justicia de Dios. Ese día conocerá toda la humanidad cómo Dios dispuso la historia de la salvación de la humanidad y la historia de cada uno de nosotros para nuestro mayor bien, que es la felicidad definitiva, perfecta y eterna en la presencia de Dios en el Cielo. Se conocerá cómo los diferentes males y sufrimientos de las personas y de la humanidad los ha tornado Dios para Su gloria y para nuestro bien eterno. Mucho de lo que ahora en este mundo se considera tonto, negativo, incomprensible, se verá a la luz de la Sabiduría Divina.

¿EL DIA DEL JUICIO FINAL LLEGARA?
Oct/14
2010

¿Qué señales precederán el fin de los tiempos?

1. El Evangelio habrá sido predicado en todo el mundo.

"Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin" (Mt. 24, 14).

La mayoría de los exégetas opinan que no hay que entender esta cita en el sentido de que todos los habitantes de la tierra se convertirán al cristianismo, sino únicamente que el Evangelio se propagará suficientemente por todas las regiones del mundo, de manera que aquéllos que quieran tengan la opción de convertirse.

Tampoco debe entenderse que el fin sobrevendrá en cuanto se haya propagado la Buena Nueva, sino que no podrá venir sin que antes el Evangelio llegue a todas partes.

2. La mayor parte de la humanidad habrá perdido la fe y estará embuída en las cosas del mundo, muy parecida a los días de Noé.

“Aparecerá gran cantidad de falsos profetas, que engañarán a muchos, y tanta será la maldad, que en muchos el amor se enfriará. Pero el que se mantenga firme hasta el fin, ése se salvará” (Mt. 24, 11-13 y 37-39).

“En los días del Hijo del Hombre sucederá lo mismo que sucedió en tiempos de Noé. Comían, bebían y se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca y vino el diluvio que los hizo perecer a todos. Pasó lo mismo en los tiempos de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, plantaban y edificaban. Pero salió Lot de Sodoma, y Dios hizo caer del cielo una lluvia de fuego y azufre que los mató a todos. Lo mismo pasará el día en que aparezca el Hijo del Hombre ... Pero, cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? (Lc. 17, 26-30 y 18, 8).

Se puede deducir que este enfriamiento y desaparición de la fe no será total en todo el género humano, ya que por la Escritura sabemos también que la Iglesia no puede desaparecer totalmente. Sin embargo, cabe preguntarnos: ¿Estamos viviendo estos síntomas? ¿Los individuos, las familias, las escuelas, la sociedad en general, se rigen por la Palabra de Dios? ¿Viven los individuos, la sociedad, el mundo de acuerdo a la fe?

3. El pueblo de Israel reconocerá a Jesús como Mesías:

“¡Jerusalén, Jerusalén! Tú matas a los profetas y apedreas a los que Dios te envía … Por eso se quedarán ustedes con su casa vacía. Porque ya no me volverán a ver hasta el tiempo que digan: ‘¡Bendito sea el que viene en el Nombre del Señor!’” (Mt. 23 37-39 y Lc. 13, 35-35)

Es el mismo Jesucristo hablando a los habitantes de Jerusalén. Se quedarán con su casa vacía pareciera significar que ya no habrá la presencia de Dios en el Templo judío: sólo volverán a ver a Jesús, Dios y Hombre verdadero, cuando reconozcan que es el Mesías, el enviado de Dios.

Y es San Pablo quien revela un plan secreto de Dios: parte del pueblo de Israel quedará sin reconocer al Mesías. Pero todo Israel se salvará.

“Yo quiero, hermanos, darles a conocer un plan secreto de Dios, para que no se sientan superiores a ellos: una parte de Israel se va a quedar endurecida hasta que la totalidad de los paganos haya entrado. Entonces todo Israel se salvará según lo dice la Escritura: ‘De Sión saldrá el libertador que limpiará a los hijos de Jacob de todos sus pecados’” ( Rom. 11, 25-26)

Santo Tomás de Aquino en su Comentario a esta Epístola a los Romanos nos dice (traducción libre del texto en Inglés):

“La ceguera de los Judíos durará hasta que la totalidad de los gentiles haya aceptado la fe. Y esto está en consonancia con lo que el Apóstol dice sobre la salvación de los Judíos, es decir, que cuando la totalidad de las naciones hayan entrado ‘todo Israel se salvará’, no individualmente como es en el presente, sino universalmente”…

“¿Cuál, digo, será el efecto de tal admisión, si no el traer a los Gentiles de vuelta a la vida? Los Gentiles serían los creyentes, cuya fe se ha enfriado, o más aún, que la totalidad, engañados por el Anti-cristo, caen y son restaurados a su fervor prístino por la admisión de los Judíos”.

4. El Anticristo se manifestará.

“Primero tiene que producirse la apostasía. Entonces aparecerá el hombre del pecado, instrumento de las fuerzas de perdición, el rebelde que ha de levantarse contra todo lo que lleva el nombre de Dios o merece respeto, llegando hasta poner su trono en el Templo de Dios y haciéndose pasar por Dios ... Al presentarse este Sin-Ley, con el poder de Satanás, hará milagros, señales y prodigios al servicio de la mentira. Y usará todos los engaños de la maldad en perjuicio de aquéllos que han de perderse, porque no acogieron el amor de la Verdad que los llevaba a la salvación ... así llegarán hasta la condenación todos aquéllos que no quisieron creer en la Verdad y prefirieron quedarse en la maldad ” (2 Tes. 2, 3-11).

“Se les dijo que llegaría el Anticristo; pero ya han venido varios anticristos ... ¿Y quién es el mentiroso que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo, que niega a la vez al Padre y al Hijo” (1 Jn. 2, 18 y 22).

El Anticristo será un hombre que se dará a conocer como Cristo y con la ayuda de Satanás realizará milagros y prodigios, y engañará a muchos, pues desplegará un gran poder de seducción.

Entonces, ¿qué hacer? Siguiendo, el consejo de la Sagrada Escritura, no debemos dejarnos engañar. Los datos sobre la Segunda Venida de Cristo son muy claros: Cristo vendrá en gloria. El Anticristo no. Hará grandes prodigios, pero no puede presentarse como tenemos anunciado que vendrá Cristo en su Segunda Venida. De allí que Jesús nos advierta:

“Llegará un tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del Hombre, pero no lo verán. Entonces les dirán: está aquí, está allá. No vayan, no corran. En efecto, como el relámpago brilla en un punto del cielo y resplandece hasta el otro, así sucederá con el Hijo del Hombre cuando llegue su día”. (Lc. 17, 22-24)

Y ¿qué sucedió después de la Ascensión de Jesucristo al Cielo cuando los Apóstoles y discípulos se quedaron extasiados viendo hacia donde había desaparecido el Señor entre las nubes? Sucedió que dos Angeles se aparecieron para decirles: “Hombres de Galilea, ¿qué hacen ahí mirando al cielo? Este que ha sido llevado, este mismo Jesús, vendrá como lo han visto subir al Cielo. (Hech. 1, 9-11).

¿Cómo lo vieron subir? Con todo el poder de su divinidad, glorioso, fulgurante y, ascendiendo, desapareció entre las nubes. ¿Cómo vendrá? Nos lo dijo El mismo al responder a Caifás en el momento de su injustísimo juicio antes de su Pasión y Muerte: “Verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Dios Poderoso y viniendo sobre las nubes” (Mt. 26, 64).

Ya anteriormente lo había anunciado a sus discípulos: “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre. Verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo, con el Poder Divino y la plenitud de la Gloria. Mandará a sus Angeles, los cuales tocarán la trompeta y reunirán a los elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del mundo” (Mt. 24, 30-31)

“En el lenguaje apocalíptico, las nubes son un signo 'teofánico' (manifestación de la divinidad): indican que la segunda venida del Hijo del hombre no se llevará a cabo en la debilidad de la carne, sino en el poder divino” (Juan Pablo II, 22-4-98).

Jesús nos advierte clarísimamente y nos explica aun más cómo será de sorpresiva y deslumbrante su Segunda Venida: “Si en este tiempo alguien les dice: Aquí o allí está el Mesías, no lo crean. Porque se presentarán falsos cristos y falsos profetas, que harán cosas maravillosas y prodigios capaces de engañar, si fuera posible, aun a los elegidos de Dios. ¡Miren que se los he advertido de antemano! Por tanto, si alguien les dice: En el desierto está. No vayan. Si dicen: Está en un lugar retirado. No lo crean. En efecto, cuando venga el Hijo del Hombre, será como relámpago que parte del oriente y brilla hasta el poniente” (Mt. 24, 23-28).

5. Anuncios de falsos Cristos y signos perturbadores en la naturaleza y en la humanidad, que no son aún el final.

“Luego se sentó en el cerro de los Olivos y los discípulos fueron a preguntarle en privado: 'Dinos, ¿cuándo tendrá lugar todo esto? ¿Cuál será la señal de tu venida y del fin de la historia?'. Jesús les contestó: 'Tengan mucho cuidado de que nadie los engañe. Porque muchos se presentarán como el Salvador y dirán Yo soy el Mesías, y engañarán a muchos. Se hablará de guerras y de rumores de guerra. Pero no se alarmen, porque todo eso tiene que pasar, pero no será todavía el fin. Unas naciones se levantarán en contra de otras, y pueblos contra otros pueblos. Habrá hambres y terremotos en diversos lugares. pero todo esto no será sino el comienzo de un doloroso alumbramiento'” (Mt. 24, 3-8 y cf. Mc. 13, 5-10).

“Porque después de aquellos días de angustia, el sol se oscurecerá, la luna perderá su brillo, caerán las estrellas del cielo y el universo entero se conmoverá” (Mt. 24, 29).

“Tengan cuidado y no se dejen engañar, porque muchos vendrán en mi lugar diciendo: Yo soy el Salvador, ésta es la hora de Dios. No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y disturbios, no se asusten, porque primero tiene que pasar eso, pero el fin no vendrá enseguida. Se levantará una nación contra otra, y una raza contra otra. Habrá grandes terremotos, pestes y hambre en una y otra parte. Se verán también cosas espantosas, y señales terribles en el cielo.” (Lc. 21, 8-11).

¿EL DIA DEL JUICIO FINAL LLEGARA?